domingo, 20 de mayo de 2018

Nuevo Akelarre Literario nº 32: El vino



Viñedos de España

Algunos arqueólogos creen que las uvas fueron cultivadas por primera vez en España cuatro mil años antes de Cristo. Lo que sí se conoce es que durante el dominio romano el vino español fue comercializado y exportado por todo el Imperio. Años después, Hispania fue invadida por hordas germánicas que destruyeron muchas plantaciones. Durante la dominación árabe, el cultivo de la vid permaneció, e incluso mejoró, continuándose con el cultivo de los viñedos y la elaboración del vino, principalmente en los monasterios. En tiempos de la Reconquista, se volvió a exportar vino español al resto de Europa.

Con el descubrimiento de América por Cristóbal Colón, al mismo tiempo que se abría un nuevo mercado para el vino producido en España, los misioneros y conquistadores llevaron las vides españolas, vides que todavía dan sus frutos en toda Hispanoamérica.

Hoy día, con los nuevos métodos de transformación de la uva, las bodegas españolas producen unos caldos reconocidos como los mejores en todo el mundo.



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domingo, 13 de mayo de 2018

Amantes de mis cuentos: El peligro de las palabras

Cruz cátara, también de Occitania 

Germaine era la guía de un grupo de españoles en el país de los cátaros, que cansada de que le tomaran el pelo, cerraba los ojos, los abría, los ponía en blanco y decía:

-¡Oh la la! Broma española.

La chica era un encanto y se esforzaba muchísimo, solo que entre tantos idiomas que dominaba, las palabras en español bailaban en su mente. Ella ponía hincapié en la erre, quería pronunciarla bien y hablaba de catarros como si los cátaros estuvieran constipados de por vida.

No se debía pensar mal si se la oía decir que los cátaros se revolcaron con los franceses, quería expresar que se revolvieron en contra de, o que se enfrentaron a… Eso se lo explicaba uno del grupo con más de setenta años que servía de traductor, en algunos momentos.

Viendo una exposición de trajes las telas se volvieron tejas. No iba descaminada si se piensa que unas cubren el cuerpo, y las otras el techo.

A la hora de despedirse, harta de ellos, con la mano en alto diciendo adiós se le iluminó el rostro. ¡Por fin! Perdía de vista al grupo de españoles de la tercera edad, que tanto se habían reído con ella y no de ella, como bien especificaron. Lo que no fue óbice para que le dejaran, como recuerdo, un fuerte dolor de cabeza.


Expulsión cátara de Carcasona

© Marieta Alonso Más

domingo, 6 de mayo de 2018

Amantes de mis cuentos: Un relieve con alma


La Aurora de Rodin


Me gustaba la idea de mi cara incrustada en una piedra, me gustaba que los parisinos vinieran a verme, que alabaran mi belleza. ¡Hay mejor forma de pasar a la posteridad! Lo que nunca se me ocurrió pensar fue que mi mente se quedara atrapada dentro de ese magnífico mármol, sin fisura, por donde poder salir. Reconozco que se está calentito aquí dentro pero no soy libre y de vez en cuando anhelo huir.

Desde niña mi padre -agricultor- comentaba que yo era muy dada a desviarme del surco recto, que no tenía cordura, muy dulce sí, en apariencia, pero algo extravagante.

-¿Para qué necesita ser normal? Con lo bonita que es se puede dar el lujo de ser diferente, -respondía mi madre secándose las manos en el delantal.

Y yo me miraba al espejo para comprobar que en verdad era guapa. Lo que no veía en mí eran las palabras de mi padre. Mi espalda estaba derecha como una vela, era sociable, hasta le daba besos a los perros que veía en la calle, distorsionaba mi cara para asustar a los niños -me hacían reír al verles correr despavoridos- y si ahorqué al gato en la viga del desván fue porque me arañó.

Mi manera de ser no era tan disparatada como afirmaban los vecinos. Mi padre se equivocó al pensar que le había amenazado con una faca. Se asustó. Yo solo quería comprobar si estaba afilada cortando el bolsillo de su camisa.

En este edificio blanco donde me han encerrado quieren hacer triunfar la razón por medio de la violencia. Soy más inteligente que ellos, ahora estoy a salvo dentro de esta escultura. Cuando vienen a verme les guiño un ojo. Algunos amantes del arte quedan aterrorizados, pero a otros les divierto.




© Marieta Alonso Más

domingo, 29 de abril de 2018

Feria del Libro 2018: Chinchón




Gracias Chinchón.

Gracias a su Biblioteca. 

Gracias a su Ayuntamiento. 

Ha sido un inmenso placer compartir estos días con vosotros en esa entrañable y acogedora plaza. Desde la carpa de la Asociación de Escritores de Madrid hablando con todos los chinchonenses o chinchonetes que se acercaban a ella, desde el Salón de Actos del Ayuntamiento leyendo mis cuentos y recitando una poesía de Mariana Romero-Nieva, desde el balcón de la Casa Consistorial compartiendo la lectura conjunta de "El Principito" y disfrutando por estar en ese bello pueblo.

Gracias



Jaime Aguilera y Marieta Alonso en El Rincón de las Letras. Audio Relatos



Audio Relatos

"Idiomas" 
en la voz de Jaime Aguilera San Frutos


"Pasión por el circo"
 en la voz de Marieta


Podrás escucharnos en el minuto OO:45:06

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domingo, 22 de abril de 2018

Amantes de mis cuentos: El pastor ilustrado

Pastor, por Andrés Solá

Mi padrino, el Cipriano, cuidaba de cien ovejas. Al verle venir cada tarde con el rebaño por la cuesta de la Ermita de la Virgen de la Soledad, esperaba que me llamara con su fuerte silbido. E iba a su encuentro. Nos sentábamos bajo el álamo blanco al lado del abrevadero, mientras los animales pastaban a nuestro alrededor.

Con el bastón dibujaba en la tierra un círculo y dentro una cruz marcando el norte, el sur, el este y el oeste. Tras un minuto de silencio preguntaba dónde quería ir. A veces dejábamos que fuera el moco de Moisés, mi pavo, el que decidiera. Y comenzaba así:

En mis años mozos era yo un chaval, espigado e inquieto con ansias de ver mundo. Un día tomé el hatillo y sin decir nada en casa me fui… A París.

Se me había metido en la cabeza regañar a Napoleón por la metedura de pata de invadir suelo ruso, pero al ver el lugar que alberga sus restos mortales me quedé con la boca abierta y no supe qué decir. Le gustaba vivir bien hasta después de muerto, al condenado.

En la Catedral de Notre Dame recé las tres oraciones que me sé, y cuando vi a un hombre mayor rondando por allí fui a pedirle que me presentara a Quasimodo, no me entendía -yo a él tampoco- y eso que le hablaba bien alto. Me sorprendió. ¡Con lo fácil que es hablar español! Por otro lado como entiendo el lenguaje de las ovejas no imaginé que el idioma vecino se me fuera a resistir.

A la Torre Eiffel no subí ni siquiera al segundo nivel que es el que mejor vistas, comentan que tiene. Me puse a pensar que si desde arriba veía todos los edificios se me iban a quitar las ganas de hacer turismo.

Me animé a ir al Louvre a ver el famoso cuadro de ese tal Leonardo llamado La Gioconda que por un diccionario saqué que significaba: «La alegre». No se parece en nada a las chicas que trabajan en el club de la carretera. Me miraba de reojo y yo a ella también. Me percaté de que carecía de pestañas y cejas y aun así era bien guapa. La sonrisa ¡Ay la sonrisa! He leído que la llaman enigmática pero a mí -estoy seguro- me estaba preguntando ¿qué hacía allí? Que mi lugar estaba donde las ovejas.

Y me vine a cumplir la orden, hasta que de nuevo me entraron esas ansias de viajar y me fui a…

De niño soñaba con ir a tantos lugares lejanos como había hecho, el Cipriano, mi padrino, el hombre más culto y aventurero que yo había conocido. De mayor supe que ni siquiera había ido al pueblo de al lado. Me llevé un sonoro disgusto, pero al recriminarle por tantas mentiras me convenció de lo sosa que era la verdad y que lo había hecho para que aprendiera a soñar despierto.

Hoy ocupo su lugar y leo, leo, leo para algún día visitar -acompañado de mis ovejas- todos aquellos lugares a los que viajé siendo niño.



© Marieta Alonso Más


domingo, 15 de abril de 2018

Nuevo Alekarre Literario nª 31: Agua




El agua, definida en el diccionario de la Real Academia como "cuerpo formado por la combinación de un volumen de oxígeno y dos de hidrógeno, líquido, inodoro, insípido en pequeña cantidad…” Es elemento indispensable para la vida de todos los seres vivos. No solo es fuente de vida, sino que también, y a lo largo de los siglos, ha sido fuente de inspiración para poetas, dichos y refranes. 

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